Marta Minujin es una de las artistas plásticas más importantes del país, conocida y valorada internacionalmente por la calidad y originalidad de sus obras.

Su historia empieza a gestarse cuando estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, siempre obtuvo excelentes calificaciones. Uno de sus modelos artísticos fue Alberto Greco, además de Rubén Santontonin y Emilio Renart.

Un día, mientras estaba pintando uno de sus cuadros decide pegarle un colchón para brindarle a la obra una carga materia, a partir de ahí decide explorar en la materia. Esta obra se expone en la Galería Lirolay, y es descubierta por importantes críticos de arte.

En la década del 60 gana una beca y se va a estudiar a Paris, donde se vincula con los artistas más importantes de la época. Empieza a dar a conocer sus performances, sus obras más efímeras y pensando que las obras que se exponen en los museos o mercado no tienen tanto a sentido.

En esta época decide destruir sus obras con colchones del pasado de una forma muy particular, un verdugo las ve a destruir un verdugo con un hacha, mientras ella quemaba otras y 500 pájaros y 100 conejos fueron liberados.

En el año 1966 se gana una beca en Guggenheim y viaja a New York, empapándose en la vanguardia norteamericana. A partir de este momento su obra se va volviendo cada vez más conocida, realizando diferentes talleres, cursos y becas que le permitirían tener la fama y el reconocimiento actual.

Si bien ella es muy dúctil en muchas artes, una de las más reconocidas son sus esculturas: esta son una marca registrada en la carreta de Marta Minujin, cuando muestra diferentes rostros fragmentados que se reinventan en cada figura.

Marta Minujin ha creado recientemente una pirámide de libros, que pudo ser visitada por diferentes personas. Esta es una de las características de ella, permite que el arte se acerque a las personas.

Foto | Flickr

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